El conflicto en la escritura


Desarrollando el Conflicto en una Historia


martes, 10 de mayo de 2022

Escribir una novela no es tarea fácil, pero con algunos tips podemos ahorrarnos dolores de cabeza. Hoy es el turno del conflicto principal.



El conflicto es otro de los elementos esenciales para que una historia sea calificada como buena o mala. Muchas series de TV son dejadas de lado simplemente porque el conflicto no está bien desarrollado, y las personas se aburren. 

El conflicto es lo que motiva a los personajes a actuar de una u otra manera. Es lo que describimos cuando nos preguntan de qué va una historia, incluso lo que nos motiva a comenzar a escribirla. 

Sin conflicto no tenemos nada que impulse a nadie a actuar, y, por lo tanto, la historia cae. 

¿Cómo se crea el conflicto?

Más que una creación, el conflicto debe ser construido paso a paso teniendo en cuenta los protagonistas, los antagonistas, la motivación de cada uno y el objetivo final. Estos elementos deben tener cierto equilibrio entre sí para que la historia funcione. 

Muchos escritores amateur cometen el error de “cuidar” de más al protagonista, haciendo que la historia se vuelva aburrida, porque sabemos que jamás le sucederá nada serio al héroe. Si se detecta un error así, es hora de implementar un cambio drástico en la historia y herir de verdad al personaje principal. 

¿Qué tipos de conflicto existen?

El sufrimiento del protagonista tiene que ser lo suficientemente grande como para incitar empatía en los lectores, pero no debe ser demasiado complicado, o la historia pierde credibilidad. Los conflictos pueden ser muchos. 

El conflicto interno, por ejemplo, es uno de los más utilizados en la literatura moderna. En algunas de estas historia el antagonista es la mente del héroe, y la lucha es contra sí mismo. No se coordinan la razón, el deseo y las posibilidades del protagonista y esto es lo que genera conflicto. Muchos autores eligen mezclar el conflicto interno con el externo. 

El conflicto externo es la fuerza opositora al protagonista. El personaje lucha contra otros personajes, que no necesariamente tienen que ser los villanos. Una circunstancia que va más allá de ellos y los opone entre sí es una buena causa para conflictos, como luchar por la misma beca, o que les guste la misma persona dentro de la historia. 

Por último, tenemos el conflicto menos utilizado, la fatalidad. En este caso el protagonista lucha contra algo externo e inevitable, como un desastre natural o una enfermedad. Este tipo de conflicto es el menos usado porque no deja mucho margen de acción al personaje, aunque se puede crear una muy buena historia a partir de ello, como el best seller “bajo la misma estrella”, de John Green. También se puede ver este conflicto en historias de crítica social. 


Es normal encontrar más de un tipo de conflicto en una novela, ya que es lo que nos dirige al clímax de la historia, del que ya se hablará más adelante. En una historia corta por lo general se elige y se desarrolla uno solo. 


Para concluir, otra de las partes esenciales en la construcción de una novela es tener un buen conflicto, que realmente conmueva a los personajes y sea atractivo para el lector. En un primer borrador se puede pecar de cuidar de más al protagonista o de poner demasiado conflicto, haciendo que la lectura se dificulte. Únicamente+ hay que recordar que el primer borrador es simplemente eso, y que todo se puede corregir con un poco de tiempo y práctica. 


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